Quehaceres de maestros

A editorial Octaedro en colaboración co grupo Rosa Sensat vén de presentar a traducción da publicación brasileira, “Quehaceres de maestros y de gestores de la escuela de la infancia“, sobre a que xa temos falado en InnovArte e para a que nos solicitaron un texto de presentación que recollemos de seguido xa que é o mellor resumo que podemos facer deste libro.

Avance

Epílogo: La encarnación del currículo

Tomar cuerpo o dar corporeidad a una abstracción es lo primero que necesitan las leyes, máxime cuando se trata de las educativas. Así, este libro que tenemos en las manos, es la encarnación del currículo de educación infantil paulista. Juntos, currículo y “fazeres” dan lugar a una simbiosis perfecta entre el discurso y la práctica, entre los principios y sus ejecuciones, entre la filosofía y la cotidianidad de las aulas.

Cuando nos invitaron a presentar “Quehaceres de maestros y gestores de la escuela de la infancia” aceptamos de inmediato porque desde que, en enero de 2020, conocimos ambas publicaciones manifestamos nuestra más sincera admiración por trabajo tan respetuoso con la infancia y con los profesionales de la educación. Sin embargo, ahora que nos enfrentamos a la tarea afirmamos que no se trata tan sólo un compendio de experiencias, aquí estamos ante tres actuaciones intencionadas, poderosas e imbricadas entre sí: el currículo, la didáctica y la formación del profesorado, que bien merecen ser dadas a conocer. Por ello estructuramos esta presentación con esa misma secuencia para ayudar a que las personas lectoras se sitúen en el trabajo de la División de Educación Infantil de Sao Paulo, con quienes tomamos contacto a través de nuestras colaboraciones en Brasil y que luego se concretó en una visita a Galicia de miembros del grupo.

Recibir en Santiago de Compostela a Cristiano Alcántara y a sus compañeros fue un regalo de la vida y de la profesión docente porque al fin pudimos poner cara a aquellas personas con las que, a través de las redes sociales habíamos intercambiado opiniones sobre la educación. Risas, complicidades y creencias comunes sobre la infancia fueron el denominador común de la extraordinaria sinergia que se creó entre todos nosotros. Durante dos maravillosas jornadas les mostramos nuestra ciudad, punto de peregrinación mundial para el cristianismo, y algunos de los lugares más emblemáticos de Galicia, como Finisterre donde los romanos pensaban que era el fin del mundo. Ya hacia el final del primer día nos obsequiaron con sus dos creaciones más recientes: “Currículo da cidade” y “Fazeres de profesores e de gestores da escola da infancia”.

Aún agotadas por todas las sorpresas, en cuanto llegamos a nuestras casas no pudimos evitar entrar de lleno en su lectura. A cada página nos sorprendíamos más de ver plasmadas todas aquellas ideas que defendemos y sustentamos en educación infantil. Envidiamos su currículum. Caímos rendidas ante él. Desde el primer momento supimos que había sido escrito con sentido, con conocimiento, con rigor y con pasión por la educación. Se percibía que había sido fruto de un minucioso trabajo entre muchos de los directamente implicados, por ello lo denominamos “el currículo del con-senso”.

Nosotras hemos participado en la redacción de dos desarrollos curriculares para la comunidad autónoma de Galicia, pues aquí en España, al igual que en Brasil, el estado determina el currículo mínimo y corresponde a las regiones hacer su adaptación a las diferentes condiciones e idiosincrasia. Siempre hemos postulado que las leyes sin el apoyo de ejemplificaciones para su implantación, no dejan de ser más que juegos con las palabras. El profesorado y sus formas de hacer no cambian instantáneamente con cada cambio de ley. Se van transformando cuando esas leyes se difunden, se incorporan al repertorio docente y trasladan a la realidad del aula o del centro. A veces se redactan declaraciones de intenciones tan distantes de lo que en realidad se hace que su incidencia es nula. No es este el caso. El currículo de infantil de Sao Paulo, muestra un conocimiento exhaustivo de lo que se está haciendo en las salas, de las creencias o saberes del profesorado y de lo que podrían alcanzar respaldados por la formación y coordinación pedagógica. Al tiempo, muestra espejos en los que mirarse, demostrando que es posible, realizable y factible, ya que no hay nada más frustrante para un docente que se le muestre algo ideal pero, a todas luces, no trasladable a su contexto.

Por ello, como siguiendo a Bruner y Vigotsky, el equipo redactor lleva a cabo un perfecto “andamiaje” para la implementación del currículo infantil paulista. Elaboran dos publicaciones, una en la que se recoge el marco normativo y otra en la que, a través de ejemplos reales, muestran el horizonte hacia el que encaminar los pasos. Amparan el avance dando apoyo en aquellos puntos saben más dificultosos. Son impecables en el diseño curricular e impecables en la ejecución.

Los equipos que se han enfrentado a una tarea similar, se han encontrado en la misma tesitura: ¿respetar los modos de hacer o imponer un modelo?, ¿redactar un currículum de mínimos o de máximos?, ¿dejar un currículum abierto para ser apropiado por el profesorado con el riesgo de la tergiversación de principios o un currículum cerrado que deja fuera la impronta y conocimiento contextual de los docentes? ¿Cómo hacer malabarismos para no incurrir ni en lo prescriptivo ni en el recetario? No son decisiones fáciles, tanto una como otra opción entrañan consecuencias negativas. Pero hay una solución intermedia, la más inteligente: fijar unos principios inamovibles que como líneas rojas marcan lo que no se debe traspasar, posibilitando que el profesorado haga suyo el currículo en función de las características de la escuela, del contexto, del alumnado y de la comunidad educativa en la que se inserta.

Los márgenes no traspasables de este currículo son: equidad, inclusividad, democracia, e integralidad. Así, basándose en el marco legislativo nacional y regional establecen la Matriz de Saberes que se fundamenta en:

  • Principios éticos, políticos y estéticos.
  • Saberes históricamente acumulados
  • Abordajes pedagógicos en los que el niño o niña son los protagonistas
  • Valores fundamentales de la contemporaneidad.
  • Desarrollo humano integral.

Estableciendo nueve ámbitos en los incidir desde la escuela a modo de las competencias básicas o clave:

  • El pensamiento científico, crítico y creativo.
  • La resolución de problemas.
  • La comunicación.
  • El autoconocimiento y autocuidado.
  • Autonomía y determinación.
  • Apertura a la diversidad.
  • Responsabilidad y participación.
  • Empatía y colaboración.
  • Repertorio cultural.

Son maneras distintas de redactar, títulos y epígrafes diferentes que básicamente aluden a lo que todos los desarrollos curriculares de los diferentes países que conocemos. Donde encontramos la originalidad, valentía y apuesta firme por una educación de calidad es en las pautas, reflexiones pedagógicas o propuestas.

Todos los currículos apelan a la grandeza de la infancia y su potencialidad, pero las personas que estamos acostumbradas a su análisis, sabemos que la clave está en la lectura que de ellos hagan los gestores, los docentes, los formadores o los coordinadores. Así, podrían incluso justificar curricularmente aquellas razones o acciones sin sentido. Por ello, decimos que el paulista es valiente y comprometido: pone el foco de atención en lo que sucede en las aulas, en el día a día, en las relaciones, en los espacios, en los materiales, o en las celebraciones. Sin incurrir en el reduccionismo o banalización, queremos destacar como ejemplos que: pone veto al abuso de pantallas, habla de las innumerables celebraciones que convierten la escuela en una ludoteca o fiesta continua; en la “tradición escolar” de realizar manualidades en serie como regalos para el Día del Padre o la Madre… Es ahí donde demuestran su conocimiento contextual y de los pasos a dar para cambiar la escuela.

Para acreditar aún más todas sus afirmaciones, en los márgenes de las páginas incluyen información que enriquece el texto: “Para saber más…”, “Reflexiones pedagógicas”, “Relación con los ODS”…, una suerte de regalo para que el profesorado pueda ampliar sin tener que esforzarse en buscar o relacionar. Se nota que es un trabajo mimado al detalle, para la “Reinvención docente” a lo que dedican el capítulo tercero poniendo en valor la importancia de la cotidianidad, del juego exploratorio, de las pesquisas, los proyectos y la documentación pedagógica.

No eluden tampoco otro tema espinoso en todos los países: las transiciones de Educación infantil a Fundamental, en donde se posicionan claramente a una no subordinación o supeditación, entendiendo que infantil es una etapa con identidad propia, no propedéutica ni preparatoria para fundamental. Las necesidades de estas edades nada tienen que ver con las de niveles superiores, polo lo cual someter a las criaturas a esa anticipación es un error de de grandes dimensiones y con consecuencias como el rapto o usurpación del patrimonio de los niños y niñas: su infancia. Aún siendo este el punto de mayor fricción entre los docentes de infantil y de fundamental, no ignoran que hay otras importantes transiciones como la del hogar a la escuela, que debemos cuidar para evitar los malentendidos y conflictos con familias. Entender la corresponsabilidad entre los dos principales agentes educativos: familia y escuela, es una de las líneas de fuerza de este currículo, que se explicita o se intuye entre líneas.

Dedican el quinto capítulo a la relación entre el currículo y el proyecto pedagógico y finalmente incluyen una bibliografía bien seleccionada para que el profesorado pueda completar o ampliar información, lo cual es muy de agradecer ante la inmensa oferta existente pero no concordante con los principios allí establecidos.

Como hemos dicho, el currículo infantil paulista es un documento admirable, del que tenemos la certeza, será fuente de inspiración para otros muchos del mundo. Transpira rigurosidad, conocimiento y profesionalidad por todos sus poros. Y la necesaria utopía, porque como decía Marta Mata,

“En la actividad pedagógica hay un cien por cien de utopía. La utopía no desplaza a la práctica. Cada cosa que hacemos debe ser realización de una utopía. Y la pedagogía misma es la realización de una utopía.”

De modo que, para no estancarse en un desiderátum, a modo de realización de la utopía, quisieron completar dando voz al profesorado, mostrando buenas prácticas que ya se están llevando a cabo en algunas de sus unidades infantiles. Con tal motivo reúnen diez escenas cotidianas, firmadas por equipos docentes de diferentes escuelas con la presentación de Maria Carmen Silveira Barbosa, todo un referente en la formación de educadores en Brasil e integrante del Grupo de Pesquisa sobre Educaçao Infantil e Formaçao de Professores, que asiste a la División de Educación Infantil de la Prefeitura de Sao Paulo.

Fueron escogidas aquellas prácticas más sensibles, cuidadosas y respetuosas con la infancia y sus familias, así como rigurosas en cuanto a su fundamentación, seguimiento y evaluación. El período de adaptación, la escucha a la diversidad del alumnado, el juego heurístico, los espacios para jugar, la relación familia-escuela, las reuniones como elemento integrador, la cultura como forjadora de identidades personales y colectivas, la escuela como espacio social de esfera pública, la documentación pedagógica o la inclusión, son algunos de los temas centrales que irradian hacia otros muchos de no menor calado.

Ya podría ser un buen equipamiento, pero todos los especialistas en el cambio educativo coinciden en que se necesita otro pilar fundamental: la formación del personal que trabaja con la infancia. Y es ese nuestro mayor motivo de admiración hacia la División de EI: la oferta formativa, el trabajo a pie de aula y la calidad del asesoramiento. Cristiano Rogerio Alcántara, coordinador de “Fazeres…” junto con Ligia de Carvalho Aboes Vercelli es también la encarnación del gestor formativo, la persona que lidera equipos, teje redes de colaboración, visita centros, muestra las buenas prácticas y abre nuevos caminos para la indagación docente. Solemos decir de él que sería la personificación los postulados formativos de investigadores como Gairín, Antúnez, Imbernón o Zabala. Él es la antítesis del asesor/gestor formativo que ahora impera. Reconocemos tanto su oficio y pasión que, como dilogía en un irreverente juego de palabras, le decimos que aquí también necesitamos que se “Cristianice la formación”.

El mimo profesional, la fundamentación pedagógica y la enculturación docente, son el sustento de atractivas acciones que convocan a miles de maestros en jornadas de trabajo o incluso en días de asueto. Dada la densidad poblacional de la zona, las cifras del número de centros, de profesorado y de alumnado nos dejan abrumadas, así como cuando cuantifican los asistentes a sus congresos, ahora virtuales, o encuentros temáticos. En dos años que han transcurrido desde que conocimos a este grupo brasileiro de activistas de la educación infantil, no dejamos de asombrarnos por la cantidad de acciones que dirigen, por ello, tenemos la certeza de que esta publicación será la primera de otras muchas traducciones que se harán de sus trabajos. Por lo que no nos queda más que felicitar a los editores por esta primera iniciativa que tiende puentes invisibles entre personas comprometidas a un lado y otro del océano. 

El compositor brasileiro Vinicius de Moraes” cantaba que “A vida é arte do encontro embora haja tanto desencontro pela vida”, sea pues este nuestro primer encuentro de muchos otros con la didáctica paulista. Y como él na “Samba da bençao”, finalizamos, con este saludos que en su origen instaba a la liberación:

Saravá!

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